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Los siete grupos de las Flores de Bach

Cuando Edward Bach desarrolló su sistema floral, no quiso simplemente reunir 38 plantas y asignarle a cada una un significado. Su intención era mucho más profunda: encontrar una manera sencilla de acompañar a las personas en aquellos momentos en los que habían perdido, temporalmente, su equilibrio interior.

Bach observaba que personas con problemas completamente diferentes podían estar atravesando un estado emocional parecido. Alguien podía tener dificultades en su trabajo, otra persona atravesar un conflicto familiar y otra estar enfrentando un cambio importante, pero las tres podían compartir, por ejemplo, un mismo miedo. Para Bach, esa vivencia emocional era más importante que la situación externa.

A partir de sus observaciones, organizó las 38 flores en siete grandes grupos emocionales. Estos grupos constituyen una de las claves para comprender su filosofía y también permiten descubrir por qué una misma experiencia puede requerir esencias diferentes según quién la esté viviendo.

Los siete grupos son: miedo; incertidumbre; falta de interés por las circunstancias presentes; soledad; hipersensibilidad a influencias e ideas; desaliento o desesperación; y preocupación excesiva por el bienestar de los demás.

El primer grupo es el miedo. Bach distinguió diferentes formas de experimentar el temor, porque no todos los miedos se sienten de la misma manera. Puede existir un miedo concreto y conocido, un temor indefinido que no sabemos explicar, un terror intenso o incluso miedo a perder el control.

Aquí encontramos Rock Rose, Mimulus, Cherry Plum, Aspen y Red Chestnut.

Mimulus, por ejemplo, se relaciona con los miedos que podemos identificar: miedo a hablar en público, a determinados animales, a viajar, a una situación concreta. Aspen representa otra experiencia: esa sensación de inquietud o temor cuyo origen no podemos señalar claramente. Rock Rose aparece en situaciones de terror o pánico intenso. Cherry Plum se relaciona con el temor a perder el control de uno mismo, mientras que Red Chestnut está vinculado con la preocupación intensa por aquello que podría sucederle a alguien querido.

Esta clasificación muestra algo muy característico del pensamiento de Bach: no le interesaba solamente saber que una persona tenía miedo, sino cómo era ese miedo para esa persona.

El segundo grupo es el de la incertidumbre. Bach observó que muchas personas no sufren porque no tengan capacidades, sino porque dudan de ellas, no saben qué camino tomar o pierden confianza frente a las dificultades.

Aquí se encuentran Cerato, Scleranthus, Gentian, Gorse, Hornbeam, Wild Oat y, según la clasificación tradicional, también Olive aparece vinculada al agotamiento, aunque pertenece específicamente al grupo correspondiente al cansancio.

Cerato representa la dificultad para confiar en el propio criterio. Scleranthus se relaciona con la indecisión entre alternativas. Gentian aparece cuando una dificultad hace perder el entusiasmo o la confianza. Gorse representa un estado de desaliento profundo en el que cuesta imaginar una posibilidad de cambio. Hornbeam se relaciona con la sensación de no tener energía suficiente para comenzar, y Wild Oat con la incertidumbre acerca del propio rumbo vital.

Bach veía la vida como un proceso en movimiento. Por eso, la pregunta no era únicamente “¿qué me pasa?”, sino también “¿qué está impidiendo que vuelva a confiar en mi propio camino?”

El tercer grupo se refiere a la falta de interés por las circunstancias presentes. Es uno de los grupos más interesantes porque habla de una desconexión del aquí y ahora.

Bach observaba que una persona puede estar físicamente presente pero emocionalmente lejos de lo que está sucediendo. Puede vivir pensando en el pasado, proyectándose constantemente hacia el futuro, repetir experiencias sin aprender de ellas o sentirse resignada frente a la vida.

Aquí encontramos Clematis, Honeysuckle, Wild Rose, Olive, White Chestnut, Chestnut Bud y Mustard.

Clematis se relaciona con quienes viven muy orientados hacia el futuro y la imaginación. Honeysuckle mira hacia atrás, hacia aquello que ya pasó. Wild Rose representa la resignación y la apatía. Chestnut Bud se relaciona con repetir patrones sin incorporar plenamente la experiencia. White Chestnut aparece cuando la mente queda atrapada en pensamientos repetitivos. Mustard representa estados de profunda tristeza que pueden aparecer sin una causa evidente.

Para Bach, estar conectado con la vida presente era fundamental. Su propuesta no consistía en negar el pasado ni dejar de imaginar el futuro, sino en volver a habitar el momento presente con mayor conciencia.

El cuarto grupo es el de la soledad.

Bach comprendía que estar solo y sentirse solo no son necesariamente la misma experiencia. Algunas personas necesitan retirarse y disfrutar de su mundo interior; otras necesitan constantemente hablar y sentirse escuchadas; otras se impacientan cuando los demás no avanzan a su ritmo.

Las flores de este grupo son Water Violet, Impatiens y Heather.

Water Violet representa una forma de independencia y reserva. Impatiens se relaciona con la impaciencia y la dificultad para tolerar los ritmos ajenos. Heather, en cambio, describe una necesidad intensa de hablar de las propias experiencias y de sentirse acompañado.

Es interesante que Bach incluyera estas tres experiencias tan diferentes dentro del mismo grupo. Esto revela nuevamente que no estaba clasificando personalidades “buenas” o “malas”. Estaba observando distintas maneras en que una persona puede relacionarse con los demás y experimentar la separación.

El quinto grupo corresponde a la hipersensibilidad a influencias e ideas.

Bach consideraba que algunas personas podían ser especialmente permeables a las opiniones, expectativas, estados emocionales o presiones de quienes las rodeaban. En esos casos, recuperar el propio centro podía convertirse en un desafío.

Aquí encontramos Agrimony, Centaury, Walnut y Holly.

Agrimony representa a quienes esconden sus preocupaciones detrás de una apariencia alegre. Centaury se relaciona con la dificultad para poner límites y con la tendencia a hacer demasiado por los demás. Walnut acompaña simbólicamente los momentos de transición y cambio, cuando necesitamos mantener nuestra dirección frente a influencias externas. Holly se vincula con emociones intensas como celos, sospecha, enojo o resentimiento.

Bach hablaba mucho de la importancia de desarrollar la propia individualidad. Para él, cada persona tenía un camino propio y debía poder vivir de acuerdo con su verdadera naturaleza, sin quedar dominada por las expectativas ajenas.

El sexto grupo es uno de los más intensos: desaliento y desesperación.

Aquí Bach reunió estados en los que una persona puede sentirse temporalmente vencida por las circunstancias, sobrecargada, culpable, desvalorizada o profundamente afectada por una experiencia.

Pertenecen a este grupo Larch, Pine, Elm, Sweet Chestnut, Star of Bethlehem, Willow, Oak, Crab Apple y Rock Water.

Larch se relaciona con la falta de confianza en las propias capacidades. Pine con la culpa y el autorreproche. Elm con sentirse momentáneamente sobrepasado por las responsabilidades. Sweet Chestnut representa una vivencia de angustia extrema. Star of Bethlehem está vinculada a las experiencias que dejaron una impresión emocional profunda. Willow se relaciona con el resentimiento y la sensación de injusticia. Oak representa a quien continúa luchando aun cuando está agotado. Crab Apple se relaciona con una fuerte preocupación por aquello que se percibe como imperfecto. Rock Water, finalmente, refleja una autoexigencia muy elevada y una dificultad para permitirse flexibilidad.

Este grupo permite comprender algo esencial de la filosofía de Bach: la fortaleza también puede transformarse en una dificultad cuando dejamos de escuchar nuestros propios límites.

El séptimo y último grupo es el de la preocupación excesiva por el bienestar de los demás.

Aquí encontramos Beech, Chicory, Vervain, Vine y Rock Water.

Beech se relaciona con una mirada muy crítica hacia los demás y con la dificultad para aceptar sus diferencias. Chicory representa una forma de amor que puede volverse posesiva o necesitar constantemente reconocimiento y atención. Vervain se vincula con personas intensas, entusiastas y muy convencidas de sus ideales. Vine representa una personalidad con gran seguridad y autoridad que puede intentar imponer su manera de hacer las cosas. Rock Water, dentro de esta clasificación, expresa la exigencia de vivir según ideales y principios muy estrictos, pudiendo incluso transmitirlos a los demás.

La propuesta de Bach no buscaba decirle a una persona “vos sos así”. Al contrario. Su filosofía parte de algo mucho más esperanzador: un estado emocional no define quiénes somos.

Podemos atravesar miedo sin ser una persona miedosa. Podemos estar indecisos sin ser incapaces de decidir. Podemos sentir celos, agotamiento, culpa, tristeza o resentimiento sin que esas emociones constituyan nuestra identidad.

Esta es quizás una de las ideas más interesantes para comprender las Flores de Bach. Bach no pensaba solamente en eliminar algo que estaba “mal”. Buscaba recuperar la cualidad positiva que podía encontrarse detrás de cada estado.

Por eso, conocer los siete grupos no consiste simplemente en aprender una clasificación. Es una invitación a observarnos.

¿Qué tipo de miedo estoy experimentando?

¿Estoy dudando de mí o realmente no sé qué camino elegir?

¿Estoy viviendo demasiado en el pasado o en el futuro?

¿Necesito estar solo o estoy sintiéndome aislado?

¿Estoy dejando que las necesidades de otros ocupen demasiado espacio?

¿Estoy agotado de sostenerlo todo?

¿Estoy intentando cambiar a los demás porque me cuesta aceptar que son diferentes?

Las respuestas a estas preguntas pueden abrir una puerta hacia una mirada más profunda de nosotros mismos.

Y ahí aparece una de las grandes particularidades del sistema creado por Edward Bach: las flores no se eligen solamente por lo que nos sucede, sino por la manera en que estamos viviendo aquello que nos sucede.

Esa diferencia es la que convierte a los siete grupos en mucho más que una clasificación. Son, en cierto modo, un mapa para comenzar a observar nuestro mundo emocional desde la perspectiva que Bach desarrolló hace casi un siglo.

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